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De la Abogacía Artesanal a la Práctica Agéntica

La abogacía enfrenta en 2026 un momento de inflexión: el nuevo perfil del abogado, la reingeniería de procesos, la diferencia entre IA generativa y agéntica, y el consecuente cambio en la formación jurídica.

Por Jean Claude Tron Petit · Publicado el 22 de septiembre de 2026 ·
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La abogacía enfrenta en 2026 un momento de inflexión. Este texto recorre, temáticamente, el nuevo perfil exigido a los abogados; la reingeniería de procesos y el ingeniero legal; la diferencia entre IA generativa y agéntica, con sus riesgos; y el consecuente cambio en la formación jurídica.

Nuevo perfil

Es necesario romper paradigmas desde la educación hasta la atención de casos, pues los recursos disponibles hoy permiten responder de forma distinta a las exigencias de los clientes. El abogado debe conocer los procedimientos para resolver —o evitar— problemas cotidianos, lo que exige habilidades amplias y equipos multidisciplinarios, dada la obsolescencia de la hora facturable y la abogacía reactiva.

Reingeniería y nuevos equipos

Queda superado el método “artesanal”, basado en el conocimiento de criterios o la experiencia procedimental; en su lugar, es indispensable negociar y construir soluciones efectivas, desterrando el modelo individualista en favor de equipos plurales con expertos en tecnología y gestión.1 Esta reingeniería requiere una figura operativa concreta que traduzca la estrategia en procesos: el ingeniero legal.

Se trata de un profesional híbrido que combina derecho, tecnología y gestión de procesos.2 No litiga ni redacta contratos; diseña y optimiza los sistemas que usan los abogados, como puente hacia los equipos de tecnología. Sus funciones incluyen automatizar procesos repetitivos, implementar LegalTech, entrenar modelos de lenguaje para analizar documentos y detectar cláusulas de riesgo, construir tableros de control para medir rendimiento, y gestionar el cambio capacitando a los abogados en metodologías como Legal Design.

La inteligencia artificial en la práctica jurídica

La IA generativa crea contenido original —textos, imágenes, video, código— en respuesta a las peticiones de un usuario,3 a partir de aprendizaje profundo, comprensión de contexto4 y entrenamiento por prompts,5 aprendiendo patrones para producir elementos que imitan la creatividad humana.

La IA agéntica, en cambio, ejecuta flujos de trabajo legales completos de forma autónoma —planificando, razonando y usando herramientas— bajo supervisión profesional, ya no solo respondiendo preguntas.6 Reduce drásticamente el tiempo en tareas repetitivas de gran volumen7 y libera al abogado para el juicio crítico, la negociación y la relación con el cliente.8 El mismo principio —decisiones con mínima intervención humana— aparece fuera del derecho, como en los vehículos autónomos, lo que dimensiona el salto frente a la IA meramente generativa.9

Riesgos y límites

Ese salto trae riesgos que no son un asunto menor: un agente autónomo puede alucinar fuentes, arrastrar sesgos de entrenamiento o decidir sin revisión humana en cada paso, comprometiendo la responsabilidad del abogado que valida el resultado. La supervisión humana debe ser, entonces, un estándar mínimo de trazabilidad: resultado verificable y validación humana antes de afectar a un cliente o autoridad.

Enseñanza y urgencia educativa

El método del caso —descubrimiento guiado por el profesor mediante condiciones y circunstancias— estimula la creatividad y ayuda a identificar problemas reales, dirigiendo el diálogo para que emerjan hechos, soluciones y principios válidos.10 Según Daniel Susskind, la IA no solo desplaza tareas rutinarias: amenaza con dejar obsoletas profesiones enteras,11 el argumento más fuerte para reformar la enseñanza jurídica antes de que el mercado lo imponga vía el desempleo.

Conclusiones

La tecnología no solo cambia “cómo” se ejerce el Derecho, sino también “qué” significa ejercerlo. El reto no es sustituir al abogado por la IA, sino rediseñar —con reingeniería genuina y equipos híbridos— una profesión capaz de ofrecer, de forma sostenible, “más por menos” a clientes cuyas exigencias ya no admiten respuestas “artesanales”. De ahí estas líneas de acción:

  • Redefinir el rol del abogado, de reactivo-litigioso a estratégico-preventivo-tecnológico, integrándolo a la gobernanza desde etapas tempranas.
  • Priorizar la inversión en personas sobre la tecnología: Deloitte12 muestra que las transformaciones fracasan más por falta de capacitación que por la herramienta elegida.
  • Adoptar reingeniería de procesos —no solo digitalizar lo existente13— para rediseñar de extremo a extremo los flujos jurídicos.
  • Construir equipos multidisciplinarios de forma estructural, no como apoyo ocasional.
  • Establecer trazabilidad y supervisión humana sustantiva antes de escalar el uso agéntico de la IA.
  • Usar la razonabilidad —idoneidad, necesidad y proporcionalidad— para validar o descartar resultados de IA.
  • Reformar la formación jurídica hacia habilidades, no solo memorización de normas.

Ninguna línea funciona aislada: el nuevo perfil, la reingeniería, el ingeniero legal, la IA agéntica supervisada y la reforma educativa son piezas de un mismo rediseño. Como recuerda KPMG, “existimos para convertir nuestro conocimiento en valor para el beneficio de nuestros clientes”14; ese propósito no cambia con la IA, pero exige que la profesión deje de ser artesanal para volverse deliberadamente diseñada.

Bibliografía

Deloitte Legal. “The AI Imperative: Reshaping of the Legal Industry.” (2026). https://www.deloitte.com/uk/en/services/legal/research/ai-imperative-reshaping-of-the-legal-industry.html

Llano, C. (2018). La enseñanza de la dirección y el método del caso. Ediciones ECA.

Susskind, Richard. (2017). El Abogado del Mañana; traducción. La Ley, Wolters Kluwer.

Susskind, Daniel. (2020). A World Without Work: Technology, Automation, and How We Should Respond.

Universidad Europea. (2026). “Legal Engineer”. https://universidadeuropea.com/blog/legal-engineer/

Footnotes

  1. Específicamente las recomendaciones de reingeniería de procesos de Hammer, M. y Champy, J. ↩

  2. Universidad Europea. (2026). “Legal Engineer”. https://universidadeuropea.com/blog/legal-engineer/ ↩

  3. IBM. Definición de IA generativa. ↩

  4. Amazon Web Services (AWS). Definición de IA generativa. ↩

  5. Microsoft. Definición de IA generativa. ↩

  6. Garrigues. Definición de IA agéntica en el sector legal. ↩

  7. Universidad Interamericana. Sobre eficiencia de la IA agéntica en tareas documentales. ↩

  8. NetDocuments. Sobre liberación de tiempo del abogado mediante IA agéntica. ↩

  9. Google. Gemini: ejemplo de sistemas agénticos fuera del ámbito jurídico, como los vehículos autónomos, que ilustran el mismo principio de toma de decisiones sin intervención humana constante. ↩

  10. Llano, Carlos. La enseñanza de la dirección y el método del caso. ↩

  11. Susskind, Daniel. A World Without Work: Technology, Automation, and How We Should Respond. (2020). ↩

  12. Deloitte Legal. “The AI Imperative: Reshaping of the Legal Industry.” (2026). ↩

  13. Específicamente las recomendaciones de Hammer, M. y Champy, J. ↩

  14. Declaración de KPMG, citada en: Susskind, Richard. El Abogado del Mañana, p. 252. ↩